Quizá un caballo desbocado…

A veces quizá seré un caballo desbocado. De aquellos con ojos rojos, desesperados, que corren con todo esfuerzo para alejarse de un susto.

Quizá tendré un Jinete. Él sabe bien que debemos cruzar estas calles. ¿De qué otro modo llegaremos al destino?

Escucho un motor tronar. El sonido es desconocido, escalofriante. Y me echo a correr desenfrenado.

Mi jinete me habla pero no lo escucho. Él sabe el camino. Pero hay campanas y pasos y ruedas tronando contra las piedras. No sé hacia donde galopo. Hay gritos y cantos y llantos.

Un dolor chillante me despierta. Me detengo y respiro. Ya no estoy en la ciudad. Cientos de pastizales se extienden delante. Pero enfrente de mis cascos, cae un barranco oscuro. Estoy en paz.

El jinete me ha pegado con el látigo.

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