Karma Oportuno

Era viernes. Y yo estaba en una cafetería a las 4 de la tarde usando un vestido de fiesta rojo brillante. Esto porque fue el único en descuento el día anterior.  La boda comenzaba en una hora.

Dejé mi latte en la mesa de madera. Me necesitaba durar unos 20 minutos más, por lo menos. El piano jazz y la batería tranquila de fondo eran tan calmantes que no los soportaba.

El problema con esta boda odiosa era que mi mejor amiga del trabajo era la novia. No que mi amiga sea odiosa. El problema era que el novio había sido mi prometido hace ya seis años. Qué loco. Pero más loco fue que nunca le dije a ella. Hice hasta lo imposible por nunca salir en sus fotos y nunca encontrármelo a él. Hasta de me hacía raro que ella no sospechara algo. Honestamente, no quería convertir su romance tan lindo en algo incómodo.

Y ahora, como ella me había invitado, sería mi tarea presentarme a esa boda y saludarlos a los dos como si nada hubiera pasado. No que algo hubiera pasado. Pero pasaría que él me reconocería y ella se enteraría de todo y nuestra amistad se arruinaría, si vuelta atrás.

La razón por la que llegué hasta la cafetería en un vestido rojo y tacones tremendamente filosos, es que consideré la posibilidad de que él no dijera nada. Ya había pasado tiempo, ¿no? ¿Qué había de decir? Nada. Yo sería conocida de ella y ya.

Y entonces, resultó que unas horas antes me enteré de que la hermana de él había podido comprar los boletos desde Estados Unidos. Ella lo sabía todo y no tenía filtro. Por alguna razón, se había enojado más que todo mundo cuando rompí el compromiso. Dijo que fui cruel y que le había hecho perder tiempo a su hermano. Me tenía bloqueada en todas las redes y si hubiera gastado su valioso dinero en algo más, todo hubiera podido marchar con calma. Si alguien haría un drama enfrente de los invitados era ella. Y fue cuando me enteré por un post, que me detuve en mi camino y corrí dentro de la cafetería de puro pánico.

Si no iba, decepcionaría a mi amiga y si iba también. Era yo, la gran decepción, que no había podido enfrentar el conflicto para evitar la guerra. Y como alguien dijo por ahí, ahora iba a tener el conflicto y la guerra. Pero la guerra primero. Con los novios. En la pista de baile.

Pasé los 20 minutos pensando en todo esto. Y la presión del tiempo me forzó a tomar una decisión porque tendría que irme ya. Esto me lo había buscado yo, más vale terminarlo de una vez. Mejor aclarar las cosas antes que después. Entonces salí de la cafetería a la banqueta. Respiré profundo y cerré los ojos, preparándome mentalmente para el show. Cuando pasó una bicicleta volada y me atropelló. Karma.



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