Manipulación de la realidad a través de la escritura en 1984

Natalia Santana – 1/02/24

Hace poco leí 1984 de George Orwell, una lectura muy recomendada que había esperado un tiempo en mi librero. Yo había visto el título en esas listas de “libros para leer antes de que mueras”. Así que tenía que saber de qué trataba. Cuando lo leí y descubrí el rol de la escritura en un régimen totalitario, tuve que profundizar.

¿Qué viene a tu mente cuando escuchas el nombre “Orwell”?

¿O cuando mencionan libros como 1984 o Rebelión en la granja? Talvez te entra algo de miedo, pero te consuelas pensando en que sólo es ficción. No podría pasar nada así… ¿verdad?

Resulta que Orwell no eligió la fecha del título por algún motivo específico, sólo invirtió los números (Cueva, A., 2022). Escribió 1984 en 1948.  Lo cual te pone a pensar si en verdad quería predecir el futuro. 

Pero consideremos que escribió su libro durante la posguerra de la Segunda Guerra mundial. Él había visto a los gobiernos autoritarios y totalitarios de Alemania, Rusia e Italia. Entonces, quería imaginarse todo un mundo bajo esos regímenes y a qué medidas podrían llegar.

Quizá se trata de una advertencia, para que no permitamos que vuelva a suceder.

Aquí va la reseña…

Ojo, si eres menor de edad te recomiendo esperarte unos años por las escenas fuertes.

Winston Smith era un hombre cualquiera que trabajaba en el Ministerio de la Verdad en su país, Oceanía. El gobierno vigila a todos a través de las telepantallas, manipula las noticias a su placer, y a nadie parece importarle. El líder es llamado el “gran hermano” y hay carteles en todos lados que dicen “El Gran Hermano te vigila”.

Esta novela de ficción distópica empieza cuando Winston se pregunta si la realidad de su mundo siempre había sido así. Si la gente siempre había tenido miedo, si la gente siempre había batallado por comprar rastrillos, o si el país siempre había estado en guerra. Trata de escarbar en su memoria sin poder sacar más que ciertas imágenes sobre la vida antes del gobierno actual.

Se nos presentan todos los detalles que le llaman la atención. Por ejemplo, la forma en la que se comporta la genta a su alrededor, insensibles e ingenuos. O como los niños son agresivos y militantes.

Pronto Winston se vuelve inconforme. Algo despierta dentro de él, y empieza a buscar la forma de sacar a la humanidad de su domino cruel.

Su esperanza la pone en los rebeldes, los ancianos, el amor y en que suficiente gente se dé cuenta de la cortina de humo. Así llega a muchas conclusiones, tales como la siguiente que me llamó la atención:

“Hasta que no tengan conciencia de su fuerza, no se rebelarán y hasta después de haberse rebelado, no serán conscientes” (pág. 92).

La eliminación de la escritura como herramienta de la expresión

Me interesó ver desplegadas las maneras en las que el gobierno ejerce su control sobre la gente. El libro te obliga a analizar cómo se promueve ideología en torno a los lazos afectivos, la individualidad, las instituciones, la confianza y más. Además, se ha dicho bastante sobre el rol de la lengua inventada por los ministerios del gobierno: La neo-lengua.

Pero hay un tema que me interesó bastante. ¿Cómo se usa la escritura en Oceanía?

No creo que Orwell lo haya pensado a la ligera, ya que uno de los primeros actos de rebeldía de Winston es escribir en un diario. Diría yo que es el acto previo a la rebeldía. Es la escritura la que le permite materializar su inconformidad, desmenuzar todo lo que piensa, ponerlo en físico.

En primer lugar, conseguir el diario fue un acto fuera de lo común. La gente no solía tener libretas o plumas para escribir. Incluso está prohibido. Supuestamente no. El único lugar donde lo consigue es en el mercado negro. Llegando a su casa lo esconde, ya que si encontraran la libreta lo etiquetarían como rebelde al sistema.

“Esto no se consideraba ilegal (en realidad, nada era ilegal, ya que no existían leyes), pero si lo detenían podría estar seguro de que lo condenarían a muerte, o por lo menos a veinticinco años de trabajos forzados” (pág.11).

Winston no puede organizar sus pensamientos para empezar a escribir, ni sabe a quién le está escribiendo. Era tan arcaica y desacostumbrada esta forma de escritura, que la letra de Winston la describe Orwell como “pequeña e inhábil” y más adelante como “letrita infantil”. 

Me gustaría destacar que el gobierno prohibía la expresión individual de las personas. Los gestos y los movimientos eran vigilados constantemente. El gobierno incluso promovía la idea de los crímenes mentales.

Así que este primer acercamiento de Winston a la escritura es la primera oportunidad de expresión que ha tenido en mucho tiempo.

Cuando se suelta escribiendo lo hace apresuradamente como si lo fueran persiguiendo o como si quisiera plasmar todo lo que pensaba mientras lo iba pensando.

Esa primera entrada de su diario él la considera “incongruente”, pero inmediatamente, el acto de escritura logra hacer su función.

“Pero lo curioso era que mientras lo hacía se le había aclarado otra faceta de su memora hasta el punto de que ya se creía en condiciones de escribir lo que realmente había querido poner en su libro” (pág. 13).

Este acto de escritura lo enfoca. Y pues uno, como lector, analiza su primera entrada y puede ver que no era una incongruencia. Su anécdota trata sobre un evento en el cine que le incomodó. Y al escribirlo encuentra dirección para lo que quiere decir y a quién se lo va a escribir.

Otra forma de controlar al individuo: la comunicación

Ahora, ¿por qué el gobierno se empeñaría en prohibir el acto de la escritura? Ya vimos que quieren evitar la expresión individual. Esto porque todos están bajo la ideología del gobierno. No deben pensar nada fuera de lo que el gobierno quiere que piensen.

Pero aparte de esto, sabemos que otro aspecto importante de la sociedad es la comunicación. Y claro para controlar al individuo se debe controlar todos sus componentes.

Las tres partes básicas de la comunicación son el emisor (quien da el mensaje), el canal (el medio por el que se da el mensaje), y el receptor (quien recibe el mensaje).

Entonces sabemos que el emisor y sus ideas están controlados, de manera que el mensaje está controlado también. No puede decir nada fuera de lo ortodoxo, ya que lo matarían. El receptor está controlado, ya que todos están condicionados a denunciar a cualquiera que muestre señales de estar en desacuerdo con el régimen. Cuando Winston piensa en quien recibirá su mensaje piensa en lo siguiente:

“O el futuro se parecía al presente y entonces no le haría ningún caso, o sería una cosa distinta y, en tal caso, lo que él dijera carecería de todo sentido para ese futuro” (pág. 11).

Esto último hace referencia a que en el futuro todos hablarían la nueva lengua del régimen, la neolengua, en la cual, las palabras están construidas de tal forma que no puedas decir nada en contra de la ideología oficial. La instauración de esta lengua implicaría también un cambio completo e irreversible en el pensamiento de la población.

O sea nadie entendería su carta al futuro.

¿Y qué del canal? En primer lugar, cualquier objeto que contenga mensajes contra el régimen es destruido. Vemos a través del libro que hasta los libros clásicos son reescritos para adaptarse a la ideología del régimen.

En segundo lugar, la escritura física se ha desacostumbrado. La población no tiene una forma concreta de mandarse mensajes unos a otros. La única forma de escritura que existía oficialmente se llevaba a cabo usando un hablaescribe que escuchaba lo que le dictabas y lo escribía.

Winston nació en los tiempos previos al gobierno del Gran Hermano. El sabe escribir, pero es de imaginarse que las futuras generaciones de Oceanía no sabrían como escribir.

Finalmente, era costumbre tirar los papeles que se encontraran a la basura. Los mensajes que mandaban eran órdenes de arriba abajo, o producciones para el periódico. Lo que se tira no permanece.

Entonces ¿la realidad es realidad?

Lo que me lleva a la conclusión. Al destruir el canal en cuanto cumple su propósito, no hay permanencia para el futuro ni evidencia del pasado. Se vive para el presente. Y así, el gobierno logra manipular la realidad. Winston trabaja editando artículos del periódico. Las promesas y predicciones del gobierno se editan porque los resultados en la realidad no coinciden.

“Diariamente y por minuto, el pasado era puesto al día” (pág. 54).

La manipulación era tan grave que el gobierno reducía la porción de chocolate de 30g a 20g y todos alababan al Gran Hermano porque las noticias dijeron que se aumentó la producción a 20g.

Y nadie puede comprobar lo contrario. No hay evidencia porque a fin de cuentas la memoria puede fallar. ¿No?

Entonces, pensemos en la importancia de la escritura en físico. Porque actualmente la realidad se distorsiona cada vez más. Gracias a la inteligencia artificial ¿cómo vamos a confiar en las fotografías en las noticias? ¿Podemos confiar en las imágenes de tweets y posts? Podemos borrar y volver a publicar. Podemos editar y ¿quién nos puede acusar de lo que dijimos? Resulta en tu palabra contra la mía.

Pensemos en cómo se puede distorsionar la realidad en las situaciones de guerra que estamos viendo en el mundo. Cada quien puede pintar el cuadro como mejor le parezca. Cada quien tiene su propia agenda.

Tomemos la advertencia de Orwell, porque su mensaje para mí fue claro.

Cuando nos demos cuenta, será demasiado tarde.

¿Qué piensas tú?

Que Orwell no te asuste mucho, ¡quizá quieras leer un poema sobre el miedo!

Referencias

2022, Prólogo. 1984. Editorial Porrúa



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