¿Es Marianne Dashwood una heroína romántica?

Natalia Santana – 27/04/2024

Introducción

Es común que pensemos en Jane Austen e inmediatamente la relacionemos con el romance de Mr. Darcy y Elizabeth Bennet. Claro que podemos disfrutar las hermosas historias de amor, pero muchos desconocemos que Austen usa esos temas románticos para analizar y criticar las normas y tendencias culturales.

Así que, en el título de esta entrada, no me refiero a que si Marianne Dashwood de Sentido y Sensibilidad creía en el amor. Si has leído el libro, es bastante obvio. Más bien quiero explorar a Marianne como personaje dentro de la tensión entre dos corrientes literarias: el Clasicismo y el Romanticismo.

El contraste entre hermanas

Sentido y Sensibilidad fue desarrollado en 1795 y publicado en 1811, época en la que el Clasicismo (que tenía como base al pensamiento de la Ilustración) empieza a dar lugar al Romanticismo. Jane Austen usa la técnica clásica del contraste a través de personajes para presentar las características y debilidades de las corrientes artísticas. Elinor es la representante del pensamiento clásico, o sea el sentido y la razón; mientras que Marianne representa los valores románticos, es decir, el sentimiento. Vemos a través del libro cómo Elinor favorece las normas sociales, lo colectivo, lo objetivo y la lógica. Del otro lado, para Marianne, el elemento que toma prioridad es el sentimiento, el mundo interior, lo subjetivo y lo individual. Cada hermana coincide con los valores de su respectiva corriente filosófica y artística.

Tanner (2003) menciona en su introducción al libro que Jane Austen misma es una autora que está en el proceso de transición al romanticismo. Aunque ella usa la técnica del contraste, el modelo clásico la usaba a través de personajes rígidos y tipificados. Sin embargo, Austen no lo hace así; ella entiende al modo romántico que las personas son complejas, resultando en personajes más completos y profundos.

Por ejemplo, aunque Elinor representa a la razón, una y otra vez tiene que ocultar su decepción en el amor y fingir ante sus amistades. Elinor siente responsabilidad por conformarse a las normas de la sociedad y a la información “oficial”. Sí busca seguir las reglas de la moral, pero también busca cuidar la reputación de la familia, especialmente de su hermana que actúa sin discreción. Elinor conoce a la sociedad y sabe que los rumores se desatarán. A través de la situación de Elinor, Jane Austen nos muestra costumbres, a veces ilógicas, que Marianne ve como una jaula. Podemos sentir la presión de los demás.

De este modo, aunque Jane Austen da más favor a la razón, nos muestra las desventajas de acoplarnos por completo a cualquiera de las dos ideologías y más bien hace una “llamada al balance” (Wypysczyk, 2014). 

Características del Romanticismo

Vamos a ver un poco más a fondo el movimiento romántico, ya que el personaje que quiero analizar es Marianne.

El Romanticismo fue una corriente artística que surgió después del caos de la revolución francesa y el reinado de Napoleón. Tuvo sus inicios en Alemania con autores como Goethe. Sus representantes tomaron los clásicos y vieron en ellos la belleza, la autenticidad y los valores antiguos que la sociedad había perdido. Durante el Romanticismo se valoró dentro de la poesía la imaginación y el sentimiento (González Oliver Adelaida, s.f.).  

Igualmente, en la poesía, se resaltaron conceptos como la expresión, la esencia, el todo, la naturaleza y la libertad (Reale, Giovanni, Darío, 2011).

Seguramente puedes notar que los románticos estaban en una búsqueda. Pensaban que la saciedad que querían se podía encontrar, tanto en algo muy dentro del ser humano, algo primitivo, como en la profundidad de algo ajeno a ellos. Parece una contradicción, pero quizá se veían a sí mismos como parte de esa naturaleza perfecta.

“Lo romántico alude a un estado muy peculiar del espíritu humano, un estado de anhelo y nostalgia seguido de desencanto y desolación, de los cuales surge la energía creadora que lleva al hombre a buscar, a través del sueño y de la imaginación, lo ilimitado, lo infinito, la plenitud del ser” (González Oliver Adelaida, s.f., pág. 1).

Es un éxtasis de ver el potencial y la infinidad de algo afuera, contrapuesto con el descubrimiento de las limitaciones propias del ser humano. No se alababan tanto a ellos mismos, sino a la naturaleza que supuestamente residía dentro de ellos. Y, aun así, descubrían que no podían alcanzar a esa naturaleza, o como le llamaban “el Uno-Todo”.

Marianne como representante del Romanticismo

Para Marianne, la unión con el “Uno-Todo” es la participación en el Amor, el cual ve como un concepto idealizado y sublime. Más allá de un concepto, quizá para ella era un destino: una ecuación perfecta en la que Willoughby y ella eran variables fijas. El resultado, el Amor. El Amor sin Willoughby para ella no puede existir con nadie más. El Amor es bello e infinito.

Marianne experimentó la unión con el “Uno-Todo” al probar algo de la enormidad de un amor perfecto y apasionado. Ella cree en expresar sus sentimientos a todo costo. No sólo los siente, sino que se deja llevar por ellos después de conocer a Willoughby. Al final descubre que no será posible. Al final, ese amor no estuvo a su alcance. Y Marianne lo ve como si la presión de la sociedad le hubiera robado a Willloughby cuando se compromete con otra mujer.  

El desencanto y desolación romántica es la traición que ella recibió. El Amor resultó ser falso. Ese estado trágico se expresa como una enfermedad para Marianne.

Vemos otras cualidades románticas en Marianne, por ejemplo, en el aprecio de Marianne por Shakespeare. También en la búsqueda de refugio en la naturaleza.

Pero Marianne ¿es en verdad una heroína romántica?

Hay otras cualidades del movimiento romántico que hay que tomar en cuenta.  Para González Oliver Adelaida, el héroe romántico al no encontrar la plenitud que desea en la realidad, se aísla a un mundo imaginario y exaltado, creado por sí mismo, donde pretende saciar sus anhelos mientras vive en completo agobio.

Esto es lo que no veo en Marianne.

Queda claro que Marianne representa las ideas románticas, pero tengo una inquietud. Porque Marianne es, aparentemente, domada por aquello contra lo que luchó por tanto tiempo.

Después de aliviarse de una enfermedad depresiva (la cual también pertenece al concepto romántico de la “locura”), ella acepta la realidad y se propone arreglar su vida.

“Cuando el tiempo se estabilice y haya recuperado las fuerzas -decía-, haremos largos paseos juntas todos los días” (Austen, pág. 202).

Mi inclinación es que Marianne Dashwood podría ser más bien una predecesora del héroe romántico.  Lo pienso porque el final de Marianne es exactamente lo que los románticos odiarían. Ella acepta el destino y se casa con alguien que no ama, por el puro hecho de que los demás piensan que el Coronel Brandon es una buena opción. Y aparentemente es feliz.

Quizá es precisamente que los verdaderos románticos tienen miedo de un final así, y esto provoca un elemento más.

“Los románticos experimentan, además, un vigorosísimo anhelo de la libertad” (Reale, Giovanni y Antisieri, Darío 2011).

El héroe romántico tiene una capa que Marianne no demuestra: la rebeldía ante la tragedia.

“…el verdadero héroe trágico no se anonada ante su fracaso, no retrocede ni renuncia a nuevos intentos, por el contrario en su derrota, su individualidad se fortalece y halla la fuente de la vitalidad que le permite continuar afrontando el Destino” (s.f).

Los críticos argumentan que el final de Sentido y Sensibilidad parece parchado, hecho en apuros. Entonces o Marianne quedó atrapada en la jaula que tanto odió toda su vida, o vivió el resto de sus días en un estado disociado, perdida en su mundo interior.

¡Si quieres leer más sobre Jane Austen no te quedes sin leer esta pequeña biografía!

REFERENCIAS
Tarner, T. (2003). Penguin Classics Introduction.
Wypysczyk, P. E. (2014). The Heroine Who Felt Too Much: The Transition from Neoclassicism to Romanticism as Reflected in the Figure of Marianne Dashwood (Doctoral dissertation, Universidad de Zaragoza).
Reale, Giovanni y Antisieri, Darío (2011). El Romanticismo y la superación de la Illustración. México. Recuperado de: http://www.olimon.org/uan/reale_romanticismo.pdf
González Oliver Adelaida. (s.f.). El Romanticismo. La creación artística y el artista. Universidad Nacional del Nordeste. Recuperado de: http://hum.unne.edu.ar/investigacion/filosofia/instituto/filosofia/02.pd


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