El narrador: La clave de tu historia

Al leer tu novela una y otra vez, ¿algo no te cuadra? Tus personajes están completos, la cronología de eventos definida, los diálogos animados, pero aún así la historia no suena como quisieras y no sabes qué es.

Quizá lo que te falta es revisar la voz de tu narrador.

No me refiero a cambiar de tercera persona a primera persona, sino que aún dentro de la tercera persona existen diferentes perspectivas que pueden llevar a tu narración al siguiente nivel.

La Magia de la Tercera Persona

Dentro de la tercera persona existen tres tipos de narradores que se usan comúnmente en la ficción: omnisciente, equisciente y deficiente.

¡Identificar cual estás usando en tu historia lo cambiará todo! Podrás utilizar el narrador de manera estratégica y lograr que tu historia fluya.

Para ilustrar claramente los tres narradores usaré el ejemplo de una escena de película, porque me gusta pensar en los narradores como si fueran la cámara que graba eventos, haciendo zoom y alejándose. Te enseña objetos, conversaciones y ambientes, intencionalmente eligiéndolos.

Entonces, para esto, inventaré una historia simple:

Una chica, llamémosla Elizabeth, en la era victoriana tiene un amigo al que admira y quiere confesarle sus sentimientos, pero no se ha atrevido. El día antes del cumpleaños del chico, en el que sus padres le harán una fiesta en su mansión, la chica le regala una libreta de color azul marino.

Muy bien, ahora describiré a cada narrador y luego mostraré cómo cada uno grabaría la escena de la fiesta del siguiente día.

Narrador omnisciente: el que te platica la historia

Este es el narrador que muchos conocemos, y era el más común en tiempos pasados. El narrador omnisciente conoce todo y te platica la historia. Te cuenta los pasados de los personajes, sus secretos, las relaciones entre ellos, y quizá cosas que ningún personaje conoce, como el futuro o algún evento que sucedió y nadie vio. Es un narrador muy presente, visible, que quizá hasta tiene sus propias opiniones sobre lo que está pasando en la historia.

Se podría decir que este narrador hace un pacto con el lector. Tú, como el lector, te sientes cómplice con la historia porque sabes cosas que incluso los personajes todavía no.

Este narrador, si fuera la cámara en una película, grabaría la escena de la fiesta que mencionamos anteriormente más o menos de la siguiente forma:

La cámara graba dentro del cuarto principal de la fiesta. Te enseña a una señora batallando con el moño rojo de su sombrero. No puede hacer que se mantenga pegado. Luego la cámara voltea a grabar la puerta. Entra la protagonista y vemos su vestido. La vemos entrar y empezar una conversación con su amiga. La cámara lentamente pasa de ese cuarto al que sigue, donde está el chico que habla con algún invitado. Él se despide y empieza a caminar al otro cuarto, donde sabemos que está la chica. En el camino vemos un moño rojo tirado en el suelo. La chica y el chico se saludan cordialmente. Mientras, la cámara se va a algún otro cuarto donde hay un escritorio que es del chico. Y en el escritorio, junto con sus cosas favoritas, la libreta azul.

Vemos diferentes personajes desde arriba y el narrador incluye cosas que crean conexión con el espectador.

Un ejemplo de este narrador en la literatura es El Señor de los Anillos de J.R.R. Tolkien.

Narrador equisciente: el que te hace ver las cosas como las ve el protagonista.

El narrador equisciente se pone al nivel de los personajes, y sólo sabe lo que ellos saben. Ve las cosas como el personaje las ve, opina lo que el personaje opina, y siente lo que él siente. Casi como si el personaje te estuviera contando los hechos, pero sin el uso de la primera persona.

Se usa para un personaje a la vez, normalmente separando la perspectiva de diferentes personajes por capítulos.

El narrador Equisciente toma un paso atrás y es casi invisible, de modo que el pacto es entre el personaje y tú, el lector. Tú experimentas las cosas conforme el personaje las va experimentando, descubriendo la información junto con él.

Este narrador grabaría la escena de la fiesta así:

La cámara graba la fiesta por donde va Elizabeth. Sale con ella del carruaje, y entra por la puerta. A Elizabeth le encanta la moda, así que desde que entra, la cámara va a mostrar los diferentes vestidos, mangas, moños, tejidos, bolsos, de los invitados.

La protagonista se siente engentada, la cámara nos va a mostrar cosas que nos transmitan esa sensación, para que lo sintamos también.

También quizá Elizabeth va a estar buscando entre la gente al chico, entonces la cámara se podría ir de un grupo a otro enfocando a uno que otro joven que se parezca. Verá a su amiga y la cámara nos dejará oír la conversación. Escuchamos su monólogo interno donde ella está pensando: «¿Dónde estará? Es su fiesta, no debe estar muy lejos.» Después el chico llega y se saludan. Quizá la cámara muestre gestos claves que nos indiquen que ella se siente nerviosa. La cámara irá con Elizabeth cuando entre a un cuarto más tarde y descubrirá con ella la libreta azul en el escritorio.

La mayoría de los libros de ficción modernos utilizan este tipo de narrador. Pienso en las Crónicas Lunares de Marissa Meyer. Marissa Meyer maneja el narrador Equisciente muy bien porque sólo con leer una descripción logras saber qué personaje está viendo lo que se describe. Esto se logra con el uso de mónologo interno indirecto.

Uso de monólogo interno

Puedes identificar la perspectiva Equisciente fácilmente si ves un monólogo interno indirecto. Son los pensamientos del personaje pero sin las frases «pensó», «se dijo a sí misma» o similares.

Por ejemplo esta oración resaltada en Emma de Jane Austen:

«Emma no podía comprender cómo había llegado a creer que era probable que Harriet Smith estuviera enamorada de Mr. Elton. Tenía que haber estado ciega para no ver la diferencia entre lo que ella había planeado y lo que realmente había sucedido. No, no era posible que ella hubiera estado tan equivocada, pensó.» (Emma, 2003).

Narrador deficiente: el observador

El narrador deficiente es más similar a una fotógrafo reportero: no opina, no se ve. Es objetivo, no sugiere, ni da pistas. No sabe más de lo que observa en el momento. No te lleva dentro de la mente del personaje como lo podría hacer el Equisciente. Se va a enfocar en los 5 sentidos, dándote información, para que tú, el lector, formes tus propias opiniones y descifres los hechos. Este narrador no ofrece ningún pacto, cada quien está por su cuenta.

Es como la persona ajena que entra a un mundo de fantasía donde todos saben cómo funcionan las cosas menos él, que aprende al observar. Así que el lector va aprendiendo junto con el narrador, no junto al personaje tal cual.

Este narrador grabaría la escena así:

Vemos un carruaje entrar al patio de una mansión. Sale una persona, y pronto sabemos que es mujer. Vemos su vestido y cómo se acerca a la puerta. Escuchamos risas que vienen de adentro. Ella entra y descubrimos que es una fiesta y vemos como su mirada va de un lado a otro. Parece que busca algo. Se acerca otra chica y empiezan a platicar. Escuchamos le pregunta a la primera chica que si le pudo dar el regalo. La primera le responde que sí. Se les acerca un chico y se saludan. Vemos que la primera chica junta las manos nerviosamente. La fiesta continúa y seguimos a la chica mientras entra a un cuarto sin mucha gente. La cámara grabaría la mirada de la chica. Parece que está viendo algo. Sonríe emocionada. La siguiente toma sigue su mirada al objeto en la mesa: una libreta azul.

Un ejemplo de el Narrador Deficiente en la literatura es Agatha Christie. El narrador te muestra los hechos, las conversaciones, las noticias, pero nunca la mente de Poirot.

¿Cómo elegir narrador?

¿Quieres hacer comentarios sobre las acciones de tus personajes? ¿Mostrar lo que pasa en otro lado al mismo tiempo de tu trama principal? Usa el narrador Omnisciente.

¿Quieres dar a entender cómo es que tu personaje ve la vida? ¿Que los lectores se identifiquen profundamente? Usa el narrador Equisciente.

¿Quieres tratar a tu personaje o tu historia como algo extraño? ¿Mantener a tus lectores en la oscuridad sobre lo que pasa? ¿Mantener una perspectiva libre de la subjetividad de los personajes? Usa un narrador Deficiente.

Recuerda que no tienes que limitarte a un narrador. Para historias con narrador mixto, te sugiero que veas a narrador como una cámara que hace «zoom in» y «zoom out». Esto te ayuda a que estés consciente de cada cuanto cambias el zoom, para que no agotes o confundas a tus lectores.

Por ejemplo, puedes iniciar una escena con un «zoom out» relatando sucesos variados para irte acercando poco a poco a un personaje hasta llegar a su monólgo interno.

Saber el narrador que usas y con qué objetivo lo usas, es una gran herramienta para que tu narración tenga el efecto que quieres. El lector te lo agradecerá porque tu historia se sentirá fluida, intencional, y concreta.

¿Cuál narrador es tu preferido?

REFERENCIAS
Austen, Jane. Emma. Traducción de Pedro R. de Rivas. Editorial Espasa Calpe, 2003.


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