
¿Habrá un Shakespeare que no conocemos? ¿Uno que se esconde entre las líneas de sus obras?
La vida de Shakespeare (1564 – 1616) se considera misteriosa y controversial, a tal punto que se le ha acusado de no ser el verdadero autor de sus obras maestras. Sea como sea, William Shakespeare es el autor más reconocido de la literatura inglesa, así que vale la pena escarbar entre sus obras para descubrir hasta los detalles más chicos.
¿Qué es lo que sabemos con seguridad?
Aclaremos primero los datos seguros. Entre los hechos están su bautizo el 26 de abril de 1564, su matrimonio con Anne Hathaway y su trabajo para la compañía Chaberlain’s Men (Fernández, & Tamaro, 2004). Esta compañía fue la dueña del teatro famoso: The Globe.
El contexto histórico puede darnos otras pistas. Por ejemplo, podemos considerar el reinado la Reina Isabel I de Inglaterra y más tarde, en 1603, la coronación de Jacobo I. También podemos imaginarnos el mundo en el que vivió Shakespeare considerando los sucesos que seguramente acompañaron el traslado de la corona.
Sin embargo, el mundo interno es más dificil de ver
Aún así, las fechas pueden decirnos poco de quién fue Shakespeare, como su personalidad o conflictos internos. Es por esto que otros historiadores han optado por inferir circunstancias basadas en los personajes o los eventos encontrados en sus obras. Por ejemplo, ¿habrá tenido algún romance? Pues gracias a la “Dama Morena” que se encuentra en sus Sonetos, los investigadores sugieren que sí (Terán Lomas, 1964).
Este escudriñamiento de las obras literarias asume que, como muchos autores, Shakespeare utilizó la escritura como forma de expresión.
De modo que se han podido definir cuatro etapas principales en su vida: Ironía, Duda, Desesperación y Resignación (Terán Lomas, 1964). Pareciera que estas etapas resumen la historia de cualquier vida, empezando por un espíritu animado y terminando por un espíritu sin fuerza: una batalla perdida.
Las cuatro etapas fueron sacadas directamente de los temas en las obras más importantes. Se analizó cómo fueron cambiando a través de los años. Empieza con Romeo y Julieta (1597) que tienen un tono de ironía. Luego Hamlet (1603) que muestra la duda, Macbeth (1606) con la desesperación y finalmente la Tempestad (1611) representando la resignación. Terán Lomas se pregunta si los diálogos de los personajes donde estos expresan sentimientos, reflexiones, angustias o consejos, en verdad nacen del propio corazón de Shakespeare (1964).
Hora de leer para saber más.
En conclusión puedo decir que ya que la obra literaria es una pieza del mismo autor, como un segundo corazón expuesto, seguramente podemos sacar pistas sobre la personalidad de Shakespeare, viendo sus escritos.
Me gustaría leer de nuevo Julio Cesar, pero ahora pensando en el autor detrás, en su estado mental y las circunstancias que pudo haber estado viviendo.
Gracias por leer, ¿quieres aprender sobre la vida de J.R.R. Tolkien?
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REFERENCIAS
Fernández, T. & Tamaro, E. (2004). «William Shakespeare. Biografía». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España. Recuperado de:
https://www.biografiasyvidas.com/monografia/shakespeare/
Terán Lomas, R. A. (1964). El sentido de la vida en Shakespeare. Recuperado de: https://bibliotecavirtual.unl.edu.ar:8443/bitstream/handle/11185/4426/RU061_07_A005.pdf?sequence=1&isAllowed=y
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